Cacería comercial de ballenas
Cacería comercial de ballenas desde la moratoria por parte de Japón, Noruega e Islandia
Los gobiernos de tres naciones han desafiado la moratoria sobre la cacería comercial de ballenas de modo consistente desde su implementación en 1986. Mediante previsiones en la Convención de Regulación de la Cacería de Ballenas que permiten realizar cacería “científica” de ballenas, cacería bajo objeción y cacería bajo reserva en tanto no miembro de la CBI, las industrias de cacería de ballenas de estos tres países (Japón, Noruega e Islandia) mataron más de 45.000 ballenas entre 1986 y 2025.
Islandia
Islandia, miembro fundador de la CBI, no objetó formalmente la moratoria y por lo tanto debía someterse a ella. Continuó cazando ballenas con fines comerciales después de 1986 bajo la provisión de “permiso especial” del Artículo VIII de la ICRW, el que permite matar ballenas con fines científicos. En 1992 Islandia se retiró de la CBI y abandonó la cacería de ballenas pero volvió a unirse diez años más tarde con una reserva sobre la moratoria. En 2006, la industria de Islandia retomó la cacería comercial de ballenas bajo su controvertida reserva y desde entonces mató 1.024 ballenas fin y 454 ballenas minke y exporta la mayoría de sus productos a Japón.
En 2023 se suspendió temporalmente la cacería comercial de ballenas luego de que una investigación comisionada por el gobierno de Islandia (realizada por la Autoridad Alimentaria y Veterinaria) dictaminara que la cacería de ballenas violaba la principal ley islandesa de bienestar animal.
A pesar de que en diciembre de 2024 el gobierno interino saliente emitió nuevas licencias por 5 años que permiten la caza de hasta 209 ballenas fin y 217 ballenas minke por año hasta 2029, en los últimos dos años no se han realizado cacerías. Si bien en 2025 por motivos económicos no tuvo lugar ninguna cacería, Kristján Loftsson (miembro del directorio y director ejecutivo de Hvalur hf., la compañía de cacería de ballenas fin de Islandia) advirtió que todavía no mataron la última ballena. El gobierno de Islandia actualmente está considerando una ley para terminar con la cacería comercial de ballenas.
Noruega
El gobierno de Noruega presentó una objeción que los exime de la moratoria y mató 752 ballenas minke en 1986 y 1987. Ante posibles sanciones de los Estados Unidos de América, Noruega dio fin a ese programa y en 1988 inició uno de permiso especial y cazó ballenas minke con fines de “investigación científica” hasta 1994. En 1995 los cazadores de ballenas de Noruega retomaron la cacería comercial bajo la objeción presentada por su país. Desde la implementación de la moratoria, bajo la política de Noruega mataron en total 17.767 ballenas.
Japón
El gobierno de Japón inicialmente presentó una objeción y mató 5.519 ballenas minke, de Bryde y cachalotes pero la retiró luego de que los Estados Unidos de América amenazaran con revocar el permiso a Japón de acceder a áreas pesqueras en su zona económica exclusiva (ZEE). Desde 1987 hasta 2019, cuando Japón abandonó la CBI, el gobierno llevó adelante dos programas de permiso especial (‘cacería científica de ballenas’) de gran escala a través de Kyodo Senpaku, una nueva compañía conformada con los bienes de las mayores empresas japonesas de caza de ballenas.
El programa más grande, inicialmente conocido como “Programa Japonés de Investigación en la Antártida” (o JARPA, por sus siglas en inglés), desplegó una flota factoría (1 nave madre y hasta 4 buques cazadores) que mató 333 ballenas minke y 50 ballenas fin por año en su pico. JARPN, el programa en el Pacífico norte, originalmente tuvo como objetivo ballenas minke en las aguas costeras de Japón, utilizando embarcaciones de tipo de pequeña cacería costera que opera hasta 50 millas de la costa y regresa diariamente a puerto. Desde el año 2000 este programa se amplió e incluyó a la flota factoría para una cacería en alta mar de ballenas minke, sei, Bryde y (hasta 2013) cachalotes.
En 2014, la Corte Internacional de Justicia dio su veredicto en favor del caso presentado por Australia y Nueva Zelanda según el cual JARPA II no tenía “fines de investigación científica” y por lo tanto violaba la ICRW. Esto hizo que Japón modificara y relanzara sus programas de “investigación” en la Antártida y el Pacífico norte en 2015.
Entre 1987 y 2019, las operaciones japonesas bajo permiso especial mataron en total 17,637 ballenas. En junio de 2019, después de que su último intento de convencer a la CBI de levantar la moratoria a la cacería comercial de ballenas fallara en la 67ta reunión en 2018, Japón terminó con ambos programas científicos y abandonó la CBI para realizar cacería comercial de ballenas por fuera del control internacional. Desde ese momento, las compañías japonesas dedicadas a la cacería comercial de ballenas mataron 546 ballenas minke, 1.257 ballenas Bryde, 185 ballenas sei y 90 ballenas fin, totalmente por fuera de la autoridad y supervisión de la CBI.
En mayo de 2024 Kyodo Senpaku, la empresa japonesa dedicada a la cacería comercial de ballenas, botó el Kangei Maru, un nuevo buque factoría que costó 7.500 milliones de yenes.
